Ahora, un nuevo análisis sugiere que esas conocidas cifras de población podrían estar dejando fuera a una cantidad asombrosa de personas, especialmente en las zonas rurales, donde los datos oficiales son más escasos. Si los hallazgos se confirman, podrían cambiar la forma en que los países planifican el agua, la energía y los riesgos climáticos.
Repensar la famosa cifra de 8,2 mil millones
La mayoría de los grandes conjuntos de datos sitúan actualmente la población mundial en torno a los 8,2 mil millones de personas. Esa cifra sustenta modelos climáticos, planificación de infraestructuras y presupuestos de desarrollo internacional.
Un equipo dirigido por el investigador posdoctoral Josias Láng-Ritter, de la Universidad de Aalto (Finlandia), sostiene que esos modelos podrían estar muy sesgados fuera de las ciudades. Su trabajo, publicado en la revista Nature Communications, sugiere que las personas que viven en regiones rurales han sido sistemáticamente infracontabilizadas durante décadas.
En varios conjuntos de datos de uso extendido, las poblaciones rurales parecían estar infravaloradas entre un 53% y un 84% entre 1975 y 2010, según el estudio.
Si esto fuera cierto, aunque solo sea en parte, el total global real podría ser significativamente mayor que la estimación oficial. Eso no implica necesariamente “varios miles de millones más” de personas, pero sí apunta a un punto ciego serio en cómo se cartografía a la humanidad sobre la superficie del planeta.
Por qué las presas se convirtieron en un laboratorio secreto de población
Contar personas es sorprendentemente difícil, especialmente en regiones poco pobladas. Muchos países de ingresos bajos carecen del dinero, el personal y el transporte necesarios para realizar censos frecuentes y detallados. Aldeas de montaña, asentamientos en bosques y comunidades informales suelen quedar fuera.
El equipo de Láng-Ritter recurrió a una fuente inesperada de datos: los proyectos de presas en zonas rurales.
Valles inundados, recuentos precisos
Cuando se construye una gran presa, el valle situado detrás se inunda para formar un embalse. Agricultores, pescadores y comunidades enteras se ven obligados a trasladarse, y los promotores deben pagar compensaciones.
Esos registros de compensación exigen recuentos meticulosos sobre el terreno, creando algunas de las cifras de población rural más precisas disponibles.
Los investigadores recopilaron datos de 300 presas de este tipo en 35 países, cubriendo el periodo de 1975 a 2010. Para cada proyecto contaban con:
- Informes oficiales de reasentamiento o compensación que enumeraban a las personas afectadas
- Mapas e imágenes por satélite que mostraban el área inundada
- Cronogramas de cuándo se llenaron los embalses y cuándo se trasladaron las comunidades
Después compararon estas cifras locales de alta precisión con grandes productos globales de población -incluidos WorldPop, LandScan, GRUMP, GWP y GHS‑POP- para los mismos lugares y años.
Lo que revelaron las comparaciones
El contraste fue llamativo. En muchas cuencas asociadas a presas, los conjuntos de datos globales mostraban muchas menos personas de las que figuraban en los registros de reubicación.
En algunos casos, los mapas globales sugerían un campo poco poblado, mientras que los documentos de reasentamiento registraban comunidades agrícolas densas.
| Fuente de datos | Enfoque geográfico | Uso típico |
|---|---|---|
| Datos de reubicación por presas | Valles concretos inundados | Compensación, evaluaciones de impacto del proyecto |
| WorldPop / LandScan / otros | Cobertura nacional y global | Planificación, modelos climáticos, asignación de ayuda |
En conjunto, los investigadores estiman que los conjuntos de datos globales estándar omitieron entre aproximadamente la mitad y cuatro quintas partes de la población rural que vivía físicamente en esos valles antes de la inundación.
Esa discrepancia sugiere que los principales productos de cartografía pueden estar mucho mejor ajustados para las ciudades que para el campo, donde los hogares están dispersos y son más difíciles de detectar mediante métodos convencionales.
Por qué la población rural desaparece de las estadísticas
Varios factores pueden llevar a una infracontabilización en regiones poco pobladas:
- Censos poco frecuentes, a veces solo cada 10 años o más
- Falta de carreteras y terreno difícil, que limita las visitas de campo
- Vivienda informal no registrada en los registros oficiales
- Migración estacional y agricultura itinerante
- Imágenes satelitales limitadas o de baja calidad en décadas anteriores
Los conjuntos de datos globales suelen combinar censos con modelos espaciales que distribuyen a la población por el territorio según el uso del suelo, carreteras, luces nocturnas y otros indicadores indirectos. Cuando el censo base es débil y los supuestos del modelado son urbanocéntricos, la población rural puede diluirse o colocarse en lugares equivocados.
Infravalorar a las comunidades rurales conlleva el riesgo de desviar recursos, desde centros de salud y escuelas hasta ayuda por sequía y construcción de carreteras.
Por qué algunos expertos siguen sin estar convencidos
El estudio ha suscitado una reacción prudente entre los demógrafos. Muchos coinciden en que los datos de población rural podrían ser más precisos, pero dudan de que el error ascienda a miles de millones de personas en todo el mundo.
Stuart Gietel‑Basten, especialista en población de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong, advirtió que aceptar una infracontabilización tan grande alteraría décadas de trabajo de oficinas nacionales y agencias internacionales. Señaló que múltiples encuestas independientes, desde paneles de hogares hasta campañas de vacunación, tienden a converger en totales similares.
Los críticos también subrayan que los proyectos de presas no son muestras aleatorias. Las comunidades cercanas a grandes presas pueden ser más densas que las zonas rurales típicas porque los ríos atraen agricultura, pesca y comercio. Si es así, usarlas como referencia podría exagerar cuánto se infracontabilizan otras regiones rurales.
En qué coinciden ambas partes
A pesar del debate, hay puntos de acuerdo:
- La recogida de datos rurales es más irregular que la urbana en muchos países.
- Las rejillas globales de población se usan mucho, pero rara vez se contrastan con registros locales.
- Un mejor contraste con información sobre el terreno reforzaría los modelos futuros.
Por qué esto importa para el clima, la ayuda y las infraestructuras
La población no es solo una cifra de titulares; condiciona decisiones cotidianas de gobiernos y agencias de ayuda.
Si las poblaciones rurales son mayores de lo esperado, varias áreas de política pública se ven afectadas:
- Gestión del agua: las presas, los sistemas de riego y los proyectos de aguas subterráneas dependen de saber cuántas personas dependen de cada cuenca fluvial.
- Planificación ante desastres: la cartografía de llanuras de inundación y las rutas de evacuación dependen de recuentos precisos en aldeas de baja altitud.
- Salud y educación: las campañas de vacunación, las clínicas rurales y la ubicación de escuelas dependen de dónde viven realmente los niños, no de donde los modelos creen que viven.
- Modelización climática: las proyecciones de emisiones futuras y cambios de uso del suelo asumen ciertas densidades de población en paisajes rurales.
Personas mal ubicadas en un mapa pueden traducirse en presupuestos mal asignados, dejando a algunas comunidades desatendidas y a otras sobreatendidas.
Cómo cuentan realmente los científicos miles de millones de personas
Para entender qué podría estar fallando, ayuda desentrañar la jerga detrás de los conjuntos de datos de población.
De los censos a los píxeles
La mayoría de las rejillas globales modernas siguen la misma receta básica:
- Empezar con cifras de censos nacionales o regionales.
- Cartografiar dónde es probable que viva la gente usando datos de cobertura del suelo, carreteras, asentamientos y luces nocturnas.
- Usar algoritmos para distribuir los recuentos censales entre esas ubicaciones probables, hasta pequeños “píxeles” de terreno.
Estos píxeles suelen medir 1 kilómetro por 1 kilómetro o menos. A cada uno se le asigna un número de habitantes.
Cuando el censo de entrada es antiguo, incompleto o políticamente distorsionado, la rejilla final puede seguir pareciendo científicamente pulida, pero fallar en regiones concretas. Eso es especialmente cierto en lugares con crecimiento rápido, migración interna o asentamientos informales.
Escenarios: ¿y si el estudio tiene razón en términos generales?
Supongamos, a modo de hipótesis, que los productos globales sí omiten una parte grande de los residentes rurales, aunque quizá no tanta como sugiere el extremo superior del estudio.
Varios resultados se vuelven plausibles:
- La población mundial podría ser algo mayor que 8,2 mil millones, aunque no de forma drástica.
- Los indicadores per cápita, como emisiones o PIB por persona, tendrían que recalcularse.
- Algunos países podrían optar a distintos niveles de ayuda al desarrollo una vez se usen cifras corregidas.
Incluso un ajuste del 5–10% en ciertas regiones importaría para negociaciones sobre financiación climática, planificación de seguridad alimentaria y campañas de salud global.
Términos e ideas clave que conviene desglosar
Población rural: personas que viven fuera de pueblos y ciudades, a menudo repartidas entre granjas, caseríos y pequeñas aldeas. Las definiciones varían según el país, lo que también puede generar confusión.
Rejilla de población: un mapa donde la Tierra se divide en celdas pequeñas, y cada celda recibe un número estimado de habitantes. Estas rejillas son vitales para cualquier modelo que necesite saber dónde está la gente, como evaluaciones de riesgo de inundación y planificación del transporte.
Verdad terreno (ground truth): mediciones del mundo real utilizadas para comprobar modelos. En este caso, los recuentos detallados de reubicación por proyectos de presas actúan como “verdad terreno” para mapas de población más amplios.
Qué viene después en el debate sobre el recuento
Es probable que los investigadores pongan a prueba los hallazgos del equipo de Aalto usando otras formas de datos locales: proyectos de electrificación, registros de vacunación, matrículas escolares o mapas de cobertura de redes móviles.
Combinar esas fuentes con imágenes satelitales modernas y herramientas de aprendizaje automático podría ofrecer una imagen más clara de cuántas personas viven más allá de los límites urbanos y exactamente dónde.
Tanto si la cifra real es ligeramente, modestamente o significativamente superior a 8,2 mil millones, la pregunta central es la misma: ¿se está viendo correctamente en el mapa a las personas más expuestas a impactos climáticos y económicos?
A medida que los países planifican nuevas presas, carreteras y proyectos de energías renovables, la forma en que la humanidad se contabiliza a sí misma puede importar casi tanto como la propia ingeniería. Un decimal mal colocado hoy podría determinar quién recibe protección -y quién se queda atrás- durante décadas.
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